Definitivamente hay que saber llevar esas pequeñas contrariedades o desaciertos que nos ocurren a diario, es la clave para no terminar con una úlcera o un mal humor constante.
Intentando conservar una buena actitud ante esas desaveniencias o momentos desagradables cotidianos, nos vamos recargando para cuando irremediablemente tengamos que molestarnos, entristecernos o estar “acontecidos” por un hecho mayor.